Festival de Gjirokastra

Gjirokastra y su festival de folclore nacional

Gjirokastra, y más concretamente su festival de folclore nacional, es el objetivo principal de mi viaje a Albania. Situada a sur del país, muy próxima a la frontera griega, se encuentra la antigua ciudad otomana descrita por Ismail Kadaré en su obra “Crónicas de piedra”. Gjirokastra está situada a 230 km de Tirana y el trayecto en autobús dura entre 4 y 7 horas, dependiendo de las condiciones climatológicas y del estado de la carretera, al tratarse Albania de un país muy montañoso.

Festival de Gjirokastra

A mi llegada, unos chavales se ofrecen a acompañarme en busca de mi hotel a donde llego exhausto tras la “dura” ascensión cargado con la mochila. La ciudad vieja se sitúa colina arriba, y en su parte más alta se encuentra el castillo Kalaja e Arjirose, en donde a última hora del día se celebran las actuaciones musicales. Más abajo, a lo largo de las calles empedradas se  levantan las características casas tradicionales, con posibilidad de visitar alguna de ellas hoy en día convertidas en museo. Pequeñas tiendas y puestos de artesanía y productos gastronómicos llenan de color a esta ciudad de tonos blancos y grises.

Gjirokastra

Gjirokastra

La temperatura, agradable en esta época del año, se me antoja insoportable en el periodo estival en este valle custodiado por altas montañas que superan los 2000 m de altura. El ambiente es de fiesta total, y es que 5 años (6 en esta ocasión) es una larga espera entre edición y edición. El festival dura 7 días pero es el día de su inauguración cuando la afluencia de público es máxima. Es domingo y en las estrechas calles se acumulan grupos de turistas locales y extranjeros por igual.

Festival de Gjirokastra

A media tarde me siento en una terraza a tomar una Korça fresquita, cerveza albanesa que por aquí sirven en botella de medio litro. En cosa de minutos el día pasa de estar soleado a ponerse a tronar y diluviar poco antes del inicio del festival. Los cambios bruscos del tiempo deben de ser algo muy habitual en esta zona. En el local de enfrente se empieza a notar cierto movimiento y nerviosismo. Aparecen de repente varios guardaespaldas escoltando a un tipo alto acompañado de un séquito de cámaras y periodistas. Se trata del primer ministro Edi Rama que viene a inaugurar el festival. A la media hora deja de llover y todo vuelve a la normalidad. La gente empieza a subir al castillo desde donde las vistas de la ciudad entre las vastas montañas son realmente impresionantes. El resto, música tradicional y representaciones teatralizadas en un escenario de auténtico lujo.

Gjirokastra

Festival de Gjirokastra

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