29 enero: Llegada a Beijing

Por fin estoy en tierras chinas! Eso sí, tras un largo y pesado vuelo de 10 horas desde París. Tiempo suficiente para echar una cabezadita, leer unas cuantas páginas de La fortaleza asediada de Qian Zhongshu, y ver El Americano en español latino, que por cierto, es bastante mala.

Después de recoger la maleta (que casi no reconozco de lo sucia que estaba) y cambiar algo de dinero, cojo un autobús desde el Beijing Capital Airport (aka PEK) hasta la Beijing Railway Station ya que el hotel queda en una callejuela cercana a la estación. Si hay algo que no sirve para nada en Pekín, eso son los mapas. Aquí las distancias engañan mucho. Puedes hartarte a andar durante horas y tener la sensación de no avanzar nada. Bueno, después de dar la vuelta a una manzana (de las gordas), ver un poli durmiendo en el coche, jugarme la vida en los pasos de peatones (ya no sé ni para qué los pintan) y volver al mismo sitio de partida, dejo de hacer tonterías y me voy al hotel en la dirección correcta, no sin antes pararme a comer algo en un Yoshinoya, la mítica cadena japonesa de comida rápida, y así de paso recordar viejos tiempos.

Después de una duchita me quedo como nuevo y salgo otra vez hacia la estación de tren con intención de comprar un billete para el próximo lunes con destino a Pingyao. Qué inocencia la mía… Esto es un completo caos. Gente, gente y más gente haciendo colas kilométricas tanto para comprar billetes en las ventanillas exteriores, como para entrar en la propia estación. Armándose de paciencia todo es posible, pero hay otro problema todavía mayor y es que nadie habla ni una palabra de inglés. Supuestamente, de las 85 ventanillas, hay una dedicada a los extranjero pero está cerrada. Busco a alguien que hable inglés para que me escriba en chino el billete que busco, vuelvo para comprar y…resulta que ya no quedan billetes! Empezamos bien…

Como no me apetece rayarme con esto ahora, me voy a dar una vuelta ya que está anocheciendo, y qué mejor sitio que acercarse hasta la plaza de Tian’anmen. No tardo mucho en llegar ya que queda a 4 paradas de metro desde la estación. La plaza ya está cerrada y en frente, la Ciudad Prohibida también. Doy una vuelta por la zona y me voy a cenar algo y a dormir, que ha sido un día muy largo y además hace un frío que pela.

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2 comentarios en “29 enero: Llegada a Beijing

  1. Vane dijo:

    Pues ya sabes, ánimo y una buena dosis de paciencia, que ya te imaginabas que podías tener algún problema de ese tipo… Disfruta y no dejes de contarnos tus aventuras.
    Biquiños

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