Viaje a Japón: Días 9, 10, 11, 12, 13…y final del viaje
Como me temía, no fui capaz de seguir con la actualización casi diaria del blog, pero eso es buena señal.
De vuelta a Tokio, la única visita fuera de la ciudad fue a Kamakura y Yokohama, la primera una pequeña ciudad costera muy tranquila con bastantes templos que visitar y la segunda, una ciudad independiente de Tokio pero que ya está anexada a ella, vamos, casi como un apéndice de Tokio.
El resto de días los pasé por Tokio en donde hay mucho qué hacer. Finalmente los dos últimos días estuve en compañía de mi amiguita Miki, una linda japonesita y sobre todo una bellísima persona.
Ahora aguantar el tostón del viaje de vuelta y de nuevo a la rutina y a empezar a planear el siguiente, que no descarto volver a estas mágicas tierras.
Mata ne!
Viaje a Japón: Día 8
El último día en la estancia en Kioto lo dedico mayormente a dos zonas que me resultan un tanto especiales, dejándome atrás infinidad de templos que aunque estuviera un mes aquí, no los daría visto todos.
En primer lugar me bajo en la estación Inari para visitar el santuario Fushimi Inari, dedicado al espíritu shinto del arroz y a sus mensajeros, los zorros. Lo especial de este santuario es la cantidad de toriis uno tras otro durante varios kilómetros hasta llegar a la cima de la montaña donde podemos ver una panorámica de la parte sur de Kioto.

Después de descansar un rato en la cima mientras charlo con un paisano de la zona, me voy a degustar unos yakisoba en un garito bastante cutrillo pero acogedor.
Por la tarde es el turno de Arashiyama. De nuevo subidita a otra pequeña montaña para ver los monos que habitan a sus anchas en ella. Esta vez desde la cima podemos ver prácticamente todo Kioto.

Cenita de un riquísimo sashimi y paseito por el distrito comercial de Kioto para despedir la ciudad. Mañana de nuevo al bullicio de Tokio.
Viaje a Japón: Día 7
Nara, antigua capital de Japón (como todas…), ciudad llena de templos, santuarios y de nuevo ciervos por un tubo. Si hay algo que odio es ver colas de turistas esperando para visitar estos monumentos, 8 de ellos nombrados patrimonio de la humanidad por la Unesco. Me siento obligado a entrar en el Tōdai-ji y ver el gran Buda de 15 metros. Por lo demás, después de ver un poco la zona, prefiero perderme por la ciudad. No sé cómo, acabe llegando para comer a un pequeño establecimiento regido por dos abueletes muy majos (para variar). Entre señas nos entendimos y como si estuviera en su casa (si es que no lo era) me sirvieron un pedazo de plato con arroz y carne con una especie de curry muy picante. 600 yenes (unos 4,5 euros) unas cuantas reverencias a las que ya me estoy acostumbrando con el arigatou que tantas veces se usa al día y andando.
Un par de fotitos:


Viaje a Japón: Día 6
Dispuesto a pasar el día en la isla de Miyajima, cojo un tren desde la estación de Kioto dirección Osaka, para luego coger otro hacia Hiroshima. Unos 300 km en aproximadamente una hora y media de viaje viendo paisaje y sobre todo casas que no se dejan de ver en ningún momento. Desde la estación de Miyajimaguchi en Hiroshima, tomo un ferry que en poco minutos me deja en la susodicha isla, territorio sagrado lleno de templos, santuarios y ciervos. Habéis leído bien, los ciervos invaden toda la isla, pero están acostumbrados a la gente y están encantados de que los acaricies.
Ya en la isla se puede ver el pedazo de torii gigante que tantas veces vimos en fotografías y ahora lo tenía delante mía! En verdad es enorme!

Después de comer algo por la zona, es hora de subir el Monte Misen antes de que anochezca. Las masas van directas al funicular que te lleva casi a la cima, pero yo no puedo evitar subir andando. Preguntando a una simpática viejecita (aquí los viejecillos son muuuy agradables) me comenta que se tarda una sola hora en subirlo así que me pongo a ello tras escuchar el “itterashai” (ve con cuidado) de la anciana. La subida es impresionante y se pueden escuchar los ruidos que emiten los monos que me acechan desde lo alto de los árboles. Una vez arriba la vista es “sugoi” (maravillosa; cómo le gusta esta palabra a los japos), en la que podemos ver por un lado la preciosa costa que se dibuja y por otro toda la ciudad de Hiroshima.

Viaje a Japón: Días 4 y 5
Del movimiento de Tokio a la tranquilidad de Kioto. Con un millón y medio de habitantes y sus 2000 templos, Kioto da la impresión de ser una ciudad en la que se respira mucha calma.
El día que salgo de Tokio para recorrer los 500 y poco kilómetros que separan a la actual capital con la antigua, me pierdo prácticamente el día. Salgo en shinkansen (tren bala) a las 10:30 y en dos horas y media me pongo en Kioto. Un día frío y lluvioso. Entre comer, dejar las cosas en el hotel, y que en esta época a las 4 y poco ya es casi de noche, poco da tiempo a hacer. Visitar un par de templos antes de cenar y luego pasear por las impresionantes calles de Gion, barrio antiguo, famoso porque en él sigue habiendo algunas de las pocas geishas que quedan por el país, aunque dicen que no es fácil encontrarse con alguna. Paseando por sus oscuras calles, cual samurai en la edad media, me meto entre los callejones más estrechos del ditrito, evadiéndome de los turistas cuando de repente me cruzo con una maiko (aprendiz de geisha) andando a toda prisa. No podía desaprovechar la ocasión y le pido hacer una foto.La joven asiente con la cabeza, a la vez que sigue andando al mismo ritmo. Otra vez será.
Era la hora de dar una vuelta por Shijo, las zonas mas comerciales de la ciudad, donde chicos y chicas disfrutan comprando y gastando pasta por un tubo. Estamos en el país más consumista del mundo (después de los yankis)
La mañana siguiente, frío como el anterior pero al menos sin lluvia, toca día tranquilo de templos y santuarios, así que a moverse en autobús que no es precisamente barato. Elijo la zona noroeste de Kioto y los templos Kinkakuji (templo dorado), Ryoanji y Ninnaji

Luego paseito por los jardines del palacio imperial y visita al mismo con arco iris incluído

Finalmente, paseito de nuevo por Shijo, cenita de Sushi hasta hartarme y a dormir. Mañana espera un viaje a Miyajima.
Viaje a Japón: Día 3
El tercer día en Tokio cojo la JR Yamanote Line y en 25 minutos me pongo en el barrio de Shinjuku, desde donde los magnates nipones manejan el cotarro. Aquí tienen su sede muchas de las empresas más importantes de Japón. Hay que destacar el Tocho, nombre que recibe el edificio del gobierno metropolitano de Tokio, con 243 metros de altura sí que es tocho de cojones. Por supuesto subo al piso 45 a hacer unas fotos que aquí es gratis. Dicen que en días claros se puede ver el monte Fuji, lo raro es que haya un día claro.

Harto de tanto rascacielo me voy hasta el parque Yoyogi, que dicen que lo domingos son muy animados por allí y que grupos de música se ponen a tocar en medio del parque para promocionar sus trabajos. Yo lo único que vi fue gente y más gente, y extranjeros por un tubo visitando el templo Meiji. Lo mejor de todo fueron los niños y niñas vestidos con kimonos.

A éstos les dije shashin kudasai (foto por favor) para retratar lo mona que iba la niña pero parece ser que ellos también querían salir. La cara del padre nos muestra lo orgulloso que está de su hijita. Qué cracks!

Y por último me voy a Harajuku y luego Shibuya para flipar en colores viendo a cientos de miles de chicas (y no exagero) comprando ropa como locas o simplemente marcando tendencias en este singular barrio de Tokio. Vivir en directo el mítico cruce de Shibuya es una experiencia única, y es verdad, no te llegas a tocar con nadie!! Por cierto, las chicas todas guapísimas^^

Luego empezó a llover y me volví al hotel con los pies destrozados de tanto andar.
Y mañana el viaje continuará en Kioto para disfrutar de la antigua capital de Japón y de sus innumerables templos y santuarios.
Viaje a Japón: Día 2
El segundo día no lo puedo evitar y me voy a primera hora a Akihabara, el barrio más friki de Tokio. Es impresionante la cantidad de electrónica, videojuegos, manga y anime, películas, figuras, maquetas y todo tipo de merchandising friki que se consume en esta zona. Edificios de varias plantas llenos de este material. Y ver un edificio dedicado integramente a la venta de porno es lo más normal del mundo y en donde chicas disfrazadas de personajes de animes y videojuegos te invitan a que entres a sus Maid Cafés (el que quiera que mire en google). Vamos, un lugar que hay que verlo.

Al final se me pasó toda la mañana por este barrio así que me voy a comer por la zona a un restaurante de ramen en el que comes de pie y mirando a la pared (algo muy típico también jaja).
Continúo por Asakusa, uno de los viejos barrios de la antigua Edo. Una de las zonas más visitadas de Tokio y encima siendo sábado…

Y acabo el día en Odaiba, isla artificial que construyeron ganando terreno al mar. Aquí podemos encontrar entre otros, el edificio de Fuji TV, un verdadero monstruo. Y unas preciosas vistas de la bahía de Tokio.

Viaje a Japón: Día 1
Después de pasar 3 días en Tokio, uno se da cuenta de que este país es muy especial. La amabilidad de los japoneses y su continuo respeto hacia todos, es lo que más llama la atención al llegar, sobre todo si vienes de países occidentales en donde tener mala hostia y discutir por cualquier cosa es deporte nacional. En estos 3 días no ví ni un mal gesto hacia nadie. Entrar en una tienda y que te saluden con tanta efusividad una y otra vez no tiene precio. Un país donde NADIE deja propinas nunca y los billetes se dan agarrándolos con las dos manos. Cualquier cosa que haga un japonés, la hará a la perfección y si no lo hace te pedirá perdón por ello. Donde si estás perdido la gente deja de hacer sus cosas y si hace falta se va contigo hasta el sitio que buscas, y encima te pide perdón por no saber hablar bien inglés (encima yo lo hablo peor).
Se podría estar hablando durante horas de los valores de la sociedad japonesa pero mejor es que uno se venga y lo compruebe por sí mismo.
El primer día me dirijo al distrito de Ginza, distrito financiero, de compras y de entretenimiento (como casi todos).
En esta foto se puede ver algo muy típico en Japón: la fusión entre modernidad y tradición

Más tarde voy andando entre rascacielos hasta los jardines Hama Rikyu

Siguiendo por la torre Tokio, réplica de la torre Eiffel pero todavía más grande. Se puede subir a un observatorio a 150 metros y otro a 250, por supuesto pagando

Y por la noche me acerco a Roppongi, esa parte nueva de la ciudad donde encontramos extranjeros y ricos y pijos. Aquí hay rascacielos, y vecindarios con restaurantes, museos, galerías de arte y restaurantes y garitos muy pijos y supongo que caros. Eso sí, me siento obligado a subir al mirador de la torre Mori en el piso 52

Lo siento si la calidad de las fotos no es de vuestro agrado pero no estoy por la labor de ponerme aquí con Photoshop jajaja
Planeando el itinerario
Después de leer cientos de páginas de guías y foros de internet, ya tengo los días más o menos distribuídos pero todavía abierto a cambios
Viernes, 30 de octubre (Tokio)
Palacio Imperial – Hama Rikyu – Templo Zozoji – Tokyo Tower – Roppongi
Sábado, 31 de octubre (Tokio)
Lonja Tsukiji – Ginza – Asakusa – Odaiba
Domingo, 1 de noviembre (Tokio)
Shinjuku – Harajuku – Parque Yoyogi – Templo Meiji – Shibuya
Lunes, 2 de noviembre (Kioto)
Llegada a Kioto. Kinkakuji – Ninnaji – Ryoanji
Martes, 3 de noviembre
Miyajima – Mt. Misen
Miércoles, 4 de noviembre (Kioto)
Fushimi Inari
Jueves, 5 de noviembre
Nara
Viernes, 6 de noviembre (Kioto)
Arashiyama – Gion
Sábado, 7 de noviembre (Tokio)
¿???
Domingo, 8 de noviembre (Tokio)
Ueno – Mercado de Ameyoko – Akihabara
Lunes, 9 de noviembre
Kamakura – Yokohama
Martes, 10 de noviembre
Nikko
Miércoles, 11 de noviembre (Tokio)
Día libre
Falta por meter ahí un día que contaba con visitar los cinco lagos que rodean el Monte Fuji pero no sé si dejarlo para otra ocasión…
Para terminar, el último día lo dejaré para hacer en Tokio lo que más me apetezca hacer antes de volver a la rutina de España :/
Ya tengo el Japan Rail Pass!!
Esta mañana me ha llegado el JRP para 7 días, lo que me permite utilizar las líneas de tren JR durante ese periodo de tiempo sin pagar nada más. Ha costado 28300 yenes (222€ al cambio) y la verdad es que merece la pena ya que el transporte entre ciudades no es muy barato que se diga. No ocurre lo mismo con el metro, cuyo precio es muy parecido al de aquí.
